Primera consulta gratuita con la Dra. Covelli
Si tienes una herida que no cierra, escríbenos por WhatsApp al +34 652 31 20 91 y cuéntanos tu caso. Es una primera valoración gratuita y sin compromiso.
La osteorradionecrosis mandibular puede aparecer años después de haber terminado la radioterapia por un cáncer de cabeza y cuello, cuando el tratamiento oncológico ya quedó atrás. Muchos pacientes conviven con heridas que no cicatrizan o dolor persistente sin saber que tiene solución. En nuestra clínica valoramos cada caso de forma individual para establecer la pauta terapéutica que te ayude a que el hueso irradiado recupere la vascularización que necesita para cicatrizar.
La radioterapia en cabeza y cuello, aunque necesaria para tratar el tumor, también afecta a los vasos sanguíneos pequeños que irrigan el hueso mandibular. Es una de las secuelas de radioterapia en cabeza y cuello menos conocidas: con el paso de los años esos vasos se van cerrando y el hueso recibe cada vez menos oxígeno. Un hueso mandibular necrosado no puede regenerarse ni defenderse bien de infecciones: ante una herida, una extracción dental o un golpe en la zona irradiada, la cicatrización no se completa y aparece necrosis ósea. Es lo que llamamos osteorradionecrosis o necrosis mandibular por radioterapia, y puede manifestarse meses o incluso varios años después del tratamiento oncológico.
La mandíbula es, con diferencia, la localización más frecuente de la osteorradionecrosis, pero el mismo mecanismo puede afectar a otras zonas que hayan recibido radioterapia: el maxilar superior (osteonecrosis maxilar), el hueso temporal, el esternón, las costillas o los huesos de la pelvis. Cada localización tiene sus particularidades, por lo que valoramos cada caso de forma individual en la primera consulta.
Contenido médico revisado por la Dra. Carolina Covelli, especialista en Medicina Hiperbárica (Nº de colegiada: 50911).
Dentro de la cámara respiras oxígeno a una presión mayor que la habitual, lo que permite que se disuelva mucho más oxígeno en la sangre y llegue hasta el hueso mandibular irradiado, donde apenas circula. Esto pone en marcha varios procesos que ayudan a que el hueso recupere parte de su capacidad de regenerarse:
Se trata de un tratamiento de las secuelas de la radioterapia, no de un tratamiento oncológico ni un sustituto del seguimiento con el equipo de oncología. Ninguno de estos mecanismos actúa de forma aislada: es un apoyo al proceso natural de regeneración ósea.
La cámara hiperbárica no es un tratamiento válido para todas las heridas ni para todas las personas. Antes de indicarlo, la Dra. Covelli revisa la historia clínica completa de cada paciente para determinar la gravedad y las enfermedades asociadas que pueda tener y con esto individualizar el tratamiento para obtener el mejor resultado posible.
Si valora derivar a un paciente con sospecha de osteorradionecrosis, puede contactar directamente con la Dra. Carolina Covelli en el 652 31 20 91 o a través del formulario de contacto. Para agilizar la valoración conjunta es útil aportar: informe de radioterapia, fecha de finaliación del tratamiento, grado y evolución de la osteorradionecrosis mandibular y estado oncológico actual del paciente. El oxígeno hiperbárico se plantea como complemento al seguimiento oncología radioterápica, nunca como sustituto, y siempre en coordinación con el especialista responsable del caso.
Puede valorarse cuando:
No siempre es candidato si:
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No. Dentro de la cámara solo notarás una sensación parecida a la del despegue de un avión en los oídos, que se alivia tragando saliva o bostezando. La sesión transcurre tumbado, de forma tranquila. Muchos pacientes lo describen como su momento relajante del día.
En la mayoría de los casos sí, ya que la oxigenoterapia hiperbárica se plantea como un apoyo adicional y no sustituye tu tratamiento médico, tus curas ni tu control de la diabetes. La Dra. Covelli revisa tu historial antes de confirmarlo.
Sí, se puede prevenir en cierto grado iniciando el tratamiento de oxigenoterapia con cámara hiperbárica a la vez que se comienza la radioterapia o si se hace poco después de haberla terminado.
No. La cámara hiperbárica acompaña a la cura de la herida, no la sustituye. Seguirás necesitando las curas y el seguimiento de tu equipo médico habitual.
Muchos pacientes con claustrofobia leve completan el tratamiento sin problema, ya que pueden comunicarse en todo momento desde dentro. Y si necesitan salir antes, en menos de 5 minutos están fuera. La cámara cuenta también con un timbre para que puedas recibir asistencia inmediata si lo precisas. Coméntanoslo en la consulta para adaptar el proceso a tu ritmo.
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